La experiencia nunca pasa de moda: lo que una película nos enseña sobre el futuro del trabajo y el valor del talento senior

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Aunque esta frase no aparece textualmente en la película Pasante de Moda (The Intern), protagonizada por Robert De Niro y Anne Hathaway, resume una de las reflexiones más poderosas que deja esta historia estrenada en 2015 y que hoy parece más vigente que nunca.

La trama presenta a Ben Whittaker, un viudo de 70 años que decide regresar al mundo laboral como pasante en una empresa de comercio electrónico liderada por una joven emprendedora. Lo que inicialmente parece una apuesta improbable termina transformándose en una experiencia de aprendizaje mutuo. Mientras la empresa aporta velocidad, innovación y adaptación a los cambios, Ben entrega algo que no puede adquirirse en un curso ni descargarse desde internet: experiencia, criterio, perspectiva y sabiduría práctica.

Más allá de la comedia, la película plantea una pregunta que comienza a instalarse con fuerza en el mundo empresarial y en las políticas públicas de numerosos países: ¿Estamos aprovechando realmente el talento y la experiencia de las personas mayores?

Chile envejece y la fuerza laboral está cambiando

Chile vive una transformación demográfica profunda. Según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) y organismos internacionales, la población mayor de 60 años crecerá sostenidamente durante las próximas décadas, mientras la esperanza de vida supera actualmente los 80 años. En términos prácticos, esto significa que cada vez más personas llegarán a los 60, 65 o incluso 70 años en buenas condiciones de salud, plenamente activas y con capacidad de seguir aportando valor económico y social.

Al mismo tiempo, las organizaciones enfrentan una creciente escasez de talento especializado en diversas industrias, desde sectores productivos hasta áreas vinculadas a la tecnología, la ingeniería, la salud y la gestión empresarial.

La paradoja es evidente: mientras las empresas declaran dificultades para encontrar profesionales calificados, miles de trabajadores altamente experimentados enfrentan barreras para mantenerse vigentes en el mercado laboral.

El activo que las empresas no siempre valoran

Cuando se habla de innovación, la conversación suele asociarse a juventud, nuevas tecnologías y transformación digital. Sin embargo, especialistas en gestión del talento advierten que la experiencia acumulada constituye uno de los activos más relevantes para enfrentar entornos complejos e inciertos.

Los profesionales senior aportan atributos difíciles de reemplazar: Capacidad para gestionar crisis, toma de decisiones basada en experiencia práctica, redes de contacto construidas durante décadas, conocimiento profundo de industrias y mercados, habilidades de liderazgo y mentoría, visión estratégica de largo plazo. En otras palabras, aportan contexto y más aún, en un mundo donde la información es abundante, el contexto se vuelve cada vez más valioso.

La diversidad que muchas veces olvidamos

Durante los últimos años, las organizaciones han avanzado significativamente en materias de diversidad e inclusión. Sin embargo, gran parte de la conversación se ha concentrado en género, multiculturalidad o discapacidad, dejando en segundo plano una dimensión igualmente relevante: la diversidad generacional.

Según diversos estudios internacionales, los equipos que integran personas de distintas edades suelen mostrar mejores capacidades para resolver problemas complejos, innovar y adaptarse a los cambios. La razón es simple, cada generación aporta fortalezas diferentes.

No se trata de reemplazar una mirada por otra. Se trata de complementarlas.

«La convivencia de cuatro o cinco generaciones será cada vez más habitual. Las organizaciones que logren combinar experiencia, conocimiento del negocio, innovación y nuevas perspectivas estarán mejor preparadas para enfrentar los desafíos del futuro», afirma Ariela Dymensztain, directora de AD Consulting.

El desafío pendiente para Chile

El envejecimiento de la población, la mayor expectativa de vida y la creciente escasez de talento especializado están obligando a gobiernos y empresas de todo el mundo a replantear la forma en que gestionan sus recursos humanos. Las tendencias internacionales muestran un cambio de paradigma. Países como Japón, Singapur, Alemania y Finlandia han comenzado a impulsar estrategias que promueven la formación continua, la actualización de competencias, el retiro gradual, la flexibilidad laboral y una mayor participación de profesionales senior en la economía.

«Los países que han avanzado en esta materia entienden la longevidad como una oportunidad. Promueven la formación continua, trayectorias laborales flexibles y la integración del talento senior como un activo estratégico para la productividad y la innovación», sostiene Ariela Dymensztain, directora de AD Consulting.

Para Chile, este escenario representa tanto un desafío como una oportunidad. En un contexto donde diversas industrias enfrentan dificultades para encontrar talento calificado, resulta cada vez más relevante desarrollar políticas y prácticas organizacionales que permitan retener, actualizar y aprovechar el capital humano acumulado durante décadas.

La pregunta de fondo ya no es cómo reemplazar a quienes acumulan años de trayectoria. La verdadera pregunta es cómo aprovechar mejor todo el talento disponible para enfrentar los desafíos económicos, tecnológicos y sociales de las próximas décadas.

Tal como ocurre en Pasante de Moda: Porque quizás la principal lección que deja la película no tiene relación con la edad de sus protagonistas. Tiene relación con la capacidad de reconocer que el talento puede evolucionar, reinventarse y seguir aportando valor durante toda la vida.

Y que, en un mundo obsesionado con lo nuevo, la experiencia sigue siendo uno de los recursos más valiosos para construir el futuro.

Por: Equipo MASDIGITAL MEDIOS

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