En nuestro país estamos enfrentando una serie de desafíos y uno de los más urgentes es modernizar los espacios de decisión para responder a una economía cada vez más exigente, diversa y competitiva Me refiero al desafío que tenemos en la conformación de los directorios, porque estos espacios todavía reflejan una realidad distinta del Chile actual.
Aunque las mujeres representan más del 50% de la población y una parte importante de la fuerza laboral calificada, su presencia en directorios y en espacios de toma de decisiones aun es baja y muy por debajo de lo esperado. No se trata sólo de una brecha de género, sino también de estructuras que requieren nuevas miradas para enfrentar desafíos económicos, sociales y tecnológicos cada vez más complejos.
Un estudio reciente mostró que, tras el cierre del periodo de juntas ordinarias de accionista 2026, un 40% de los directorios de empresas del IPSA no cumple con el umbral de 20% de representación que exige la Ley 21.757, conocida como “Más Mujeres en Directorios”.
La región del Bio Bio tiene además una oportunidad y una responsabilidad especial en esta discusión. Somos una región universitaria, formadora de capital humano y de profesionales altamente preparados, muchas de ellas mujeres con experiencia, formación y capacidades de liderazgo. Sin embargo, uno de nuestros grandes desafíos sigue siendo retener ese talento y generar espacios reales de crecimiento y participación. Incorporar más mujeres en directorios y espacios estratégicos también significa aprovechar el capital humano que la propia región forma y proyectar liderazgos capaces de impulsar su desarrollo económico y social.
No se trata de abrir espacios para cumplir una cuota simbólicas. Se trata de entender que las decisiones mejoran cuando se incorporan miradas distintas y experiencias diversas. Las mujeres aportan liderazgos colaborativos, visión estratégica, capacidad de adaptación y una conexión más cercana con las transformaciones que hoy viven las organizaciones y la sociedad. Las empresas que integran diversidad en sus espacios de decisión fortalecen su capacidad de innovación, enriquecen sus conversaciones y se preparan mejor para enfrentar los desafíos del futuro.
Por eso, este momento exige avanzar más allá de las declaraciones de principios. Chile necesita que las empresas transformen la intención en acción concreta. No basta con reconocer la importancia de la participación femenina; es necesario abrir efectivamente los espacios de liderazgo y confiar en el talento disponible. Las mujeres ya estamos aquí, preparadas, capacitadas y comprometidas con aportar al desarrollo de las empresas, instituciones y regiones más modernas, sostenibles y conectadas con el futuro. Ahora corresponde dar el siguiente paso: tomar la decisión de incorporarnos
Por: Claudia Hurtado / Abogada y académica








